Arqueología

El Ayuntamiento de Vilalba, ubicado en el centro de la comarca de la Terra Chá, conserva un buen número de muestras aún nítidamente apreciables de asentamientos de castros. La visita al Museo de Prehistoria y Arqueología de Vilalba le permitirá al viajero apreciar los testimonios de la vida antigua encontrados por estudiosos y particulares de todo el ayuntamiento y que proporcionan, sin duda, una muy buena información sobre muchos de los aspectos de la mitificada cultura del castro. En el recinto se custodian útiles de culturas paleolíticas, megalíticas y de la época de los castros. Las leyendas unidas a los antiguos pobladores no desaparecieron, afortunadamente, de la memoria colectiva. La conversación con las gentes del lugar nos aportarán historias de hermosas jóvenes, penas encantadas, santos caprichosos… Si la sorpresa del viajero parece colmada, deberá éste dejar, de todos modos, un espacio para escuchar que en la proximidad de algún castro se situó en tiempos remotos una capilla, hecho que parece responder al firme intento, por parte de nuestros antepasados, de cristianizar estos lugares inicialmente considerados como paganos. Acto seguido, hacemos referencia a aquellos castros que se encuentran en mejor estado de conservación y que le permiten al curioso visitante contemplar vestigios de las primitivas formas de vida.

CASTRO DE GONDAÍSQUE

Ubicado en la parroquia del mismo nombre, se accede a él circulando por la N634 en dirección a Baamonde (se coge el primer ramal a la derecha hasta llegar a la iglesia de Boizán), una vez allí, nos dirigimos hacia la derecha hasta el lugar denominado Castro.

El «Castro Grande» está situado en una planicie irregular. Cuenta con una doble muralla defensiva, es de planta circular y tiene antecastro. Hay restos que señalan que este asentamiento fue romanizado, pues encontramos una construcción de planta rectangular en su interior. Dentro de la croa nace el agua. Muy cerca de este lugar se encontraron restos de la época romana.

CASTRO DE BELESAR

Es el segundo de mayor extensión de todo el ayuntamiento. Situado en la parroquia villalbesa del mismo nombre, para acceder a él deberemos llegar al puente de Meira desde allí ya se divisa una fuerte pendiente, que se corresponde con una parte del castro. Este está ubicado sobre un coto, presenta doble muro defensivo y un terreno bastante irregular. También es conocido como de «Santa Catarina», por causa de una capilla en adoración a la dicha santa que sobre él se construyó, y de la que solo se conserva un muro.

CASTRO DE VIXIL

Situado en la parroquia de Boizán, para acceder a él debemos circular por la N-634 en dirección a Baamonde hasta el lugar denominado Alto de Vixil. Desde allí se llega al castro girando a la derecha.

Situado en una zona con cuesta, fecha de la época prerromana y cuenta con una superficie de 3800 m2. Tiene un solo muro defensivo. Este castro fue escavado y los restos encontrados de cerámica y bronce se exhiben en el Museo de Prehistoria y Arqueología de Vilalba. In situ pueden contemplarse restos de viviendas, lares y hornos. En un lugar muy próximo al castro se encuentra la «Capela das Neves».

CASTRO DE GOIRIZ

Ubicado en la parroquia villalbesa del mismo nombre, accedemos a él a través de la N-634 en dirección a Oviedo. Muy próximo a la «escola habanera» y a la iglesia de la parroquia se sitúa el castro, en el lugar del mismo nombre. Es el de mayor extensión de todo el municipio, pues cuenta con una superficie de 20.700 m2 y tres defensas. Tiene muy buena visibilidad.

CASTRO DE CODESIDO

Como aspecto de especial interés en este asentamiento, se puede señalar el hecho de que dentro de la croa están situados la iglesia y el cementerio parroquiales.

CASTRO DE TORRE

Al lado de la iglesia parroquial se sitúa el castro de San Nicolás, que debe su nombre a la ermita construida en las inmediaciones, asentada sobre una pena de 4 m (se accede a ella a través de unas escaleras). La planta del castro es circular, está situado sobre un otero y cuenta con un solo muro defensivo.

CASTRO DE LADRA

Tiene una planta ovalada, con un solo muro defensivo, y cuenta con una extensión de 9550 m2. Tenemos constancia de su romanización, pues en la croa aparecieron restos que así lo testimonian. Se accede a él después de llegar a la iglesia de Ladra. Desde aquí giramos a la izquierda hasta llegar al lugar de Aguiar, y allí de nuevo a la izquierda hasta llegar al castro.

CASTRO DE NETE

Después de llegar a la iglesia parroquial, cogemos un ramal a la izquierda hasta el lugar do Curro, y allí giramos, de nuevo, a la izquierda hasta el lugar dos Castros. El castro de Nete cuenta con una extensión de 2050 m2 ubicados sobre un otero. Tenía tres murallas, de las que solo se conserva la norte, y una planta circular.

CASTRO DE SANCOVADE

Tras llegar al lugar da Frouxeira, cogemos un ramal a la izquierda que nos lleva al castro, enclavado sobre una planicie irregular. En la parte sur se conserva el doble circuito defensivo. La extensión del castro es de 8450 m2. No conserva ninguna capilla, pero si hay vestigios legendarios de su existencia.

CASTRO DE LANZÓS

Conocido, también, como «Castro do Adro», supone para el viajero la oportunidad de examinar los restos de un castro enclavado en lo más típico asentamiento de la comarca, una planicie irregular. La extensión que posee es de 4300 m2, con un solo muro defensivo totalmente conservado y una fuente en el medio.

CASTRO DE SAN SIMÓN DA COSTA

Después de pasar la iglesia parroquial, llegamos a un cruce, donde apartamos a la derecha en dirección al lugar do Catadoiro. Al llegar a una quesería que está en las inmediaciones del cruce, apartamos a la derecha. Denominado también «Castro de Vilarmaior», fue estudiado por don Manuel Vázquez Seijas, quien encontró restos cerámicos y otros utensilios de las épocas neolítica y paleolítica. También hay una leyenda de una hermosa mujer relacionada con este castro.

AS “ESCOLAS HABANERAS”

El emigrante cubano se preocupó no solo por su formación, sino también por la de sus vecinos de la tierra natal. Estos centros educativos fueron levantados en las primeras décadas del siglo XX, y respondían al interés, por parte de los villalbeses del exterior, en la continuidad del fenómeno migratorio pero en condiciones más ventajosas de las que ellos tuviesen. En palabras del villalbés Peña Novo, «la emigración gallega no se desvincula de la tierra». Las aportaciones de los que marcharan posibilitaron la construcción en Vilalba de 20 centros escolares, muestra de una arquitectura intencionalmente diferenciada con respecto al resto de construcciones del contorno y dispersos por diversas parroquias del ayuntamiento: Santaballa, Corbelle, Lanzós, San Simón, Goiriz…